El PVC destaca por su facilidad para moldearse, al ser un material termoplástico. De esta forma se puede optar por formar arcos de medio punto, arcos rebajados, cuarterones y hasta ojos de buey.

La creación de fijos de PVC en curvas consiste en exponerlo a altas temperaturas hasta que se pueda moldear. Una vez formada la curva, se deja enfriar hasta que vuelve a endurecerse. Lo más importante es que tras esta operación el PVC no pierde ninguna de sus propiedades y por tanto mantiene su alto nivel de calidad.
En consecuencia, las ventanas de PVC permiten una libertad de diseño ilimitada, integrándose sin problemas en cualquier estilo arquitectónico.



